Ciclista lava vehículos a domicilio. Solo en Santo Domingo en El Lugarcito.

En Mi Lugarcito - Hasta Car Wash en Bicicleta.
Muchas personas observan con asombro en las calles de Santo Domingo a un hombre que se ha convertido en un “car wash” o lavadero de autos ambulante, que generalmente anda en una bicicleta, con varios cubos, mangueras, cera, amorol, jabón líquido y paños.
Se trata de Manuel Guillén Rodríguez, un nativo de Haina que vivió muchos años en Estados Unidos y que al retornar al país no hallaba qué hacer para mantener a sus dos hijos.
Guillén Rodríguez decidió convertirse en un lavador de autos, pero no tenía local donde instalarse, por lo que “preparó” su bicicleta y buscó todo lo necesario para lavar vehículos a domicilio.
Se trata de Manuel Guillén Rodríguez, un nativo de Haina que vivió muchos años en Estados Unidos y que al retornar al país no hallaba qué hacer para mantener a sus dos hijos.
Guillén Rodríguez decidió convertirse en un lavador de autos, pero no tenía local donde instalarse, por lo que “preparó” su bicicleta y buscó todo lo necesario para lavar vehículos a domicilio.
“Yo cobro hasta 100 pesos por lavar un carro”, dijo este obrero, quien manifiesta no lamentar haber vivido en Nueva York, ciudad a la que ahora dice que no necesita.
Rehúsa entrar en detalles sobre los motivos que lo trajeron de vuelta a Santo Domingo y asegura que ahora es feliz, que pedalea todos los días hasta 30 kilómetros para desplazarse desde el kilómetro ocho y medio de la carretera Mella, hasta Arroyo Hondo y otros sectores, “a buscar el moro”.
Sostiene que no le ha hecho falta nada desde que retornó de la Gran Manzana hace varios años, y agradece a Dios el haberle permitido volver a su país a reencontrarse consigo mismo.
“Cuando uno quiere hacer las cosas bien hechas, las hace y si no míreme a mí, después de dar tantos tumbos en Nueva York, estoy tranquilo en mi país ganándome la comida como Dios manda”, dijo este obrero camino ya a los 50 años.
Rehúsa entrar en detalles sobre los motivos que lo trajeron de vuelta a Santo Domingo y asegura que ahora es feliz, que pedalea todos los días hasta 30 kilómetros para desplazarse desde el kilómetro ocho y medio de la carretera Mella, hasta Arroyo Hondo y otros sectores, “a buscar el moro”.
Sostiene que no le ha hecho falta nada desde que retornó de la Gran Manzana hace varios años, y agradece a Dios el haberle permitido volver a su país a reencontrarse consigo mismo.
“Cuando uno quiere hacer las cosas bien hechas, las hace y si no míreme a mí, después de dar tantos tumbos en Nueva York, estoy tranquilo en mi país ganándome la comida como Dios manda”, dijo este obrero camino ya a los 50 años.