Está comprobado: el cigarro enferma. Sus efectos, más allá de garantizar placer por algunos segundos daña, severamente, órganos vitales en el fumador. Sus consecuencias son evidentes. Lilliana Choto, Neumóloga Salvadoreña fue contundente al afirmar que “un fumador pierde por cada cigarrillo encendido, entre 5 a 11 minutos de vida”. A nivel mental cada vez que se enciende un cigarro, la nicotina, principal componente, activa un receptor cerebral y hace que la persona sienta placer inmediato y que por consiguiente quiera sentir lo mismo más repetidamente, señalo Miguel Cedeño, Sicólogo Panameño. “Cuando la nicotina llega a los receptores cerebrales produce, la liberación de dopamina, sustancia que es la causante de la sensación de placer asociada al fumado; agregó Cedeño. Es por eso que cuando no se está fumando esa falta de dopamina (ausencia de placer) hace sentir mal a las personas y les provoca irritabilidad, ansiedad, aumento de apetito, cambios de humor e insomnio, recalcó el espec...